El nuevo Sistema Acusatorio empodera a los fiscales y convierte al jefe del Ministerio Público Fiscal en una figura central. El Gobierno está obligado a negociar con el kirchnerismo para quedarse con ese puesto clave
La rosca política tiene un nuevo foco de deseo que opaca incluso la pelea por la Corte Suprema. Se trata del cargo de Procurador General de la Nación, un lugar que creció exponencialmente luego de la implementación del nuevo Sistema Acusatorio que el Gobierno puso en marcha.
Este modelo revoluciona la Justicia, ya que les quita poder a los jueces y empodera a los fiscales. En este esquema, el Ministerio Público Fiscal (MPF) pasa a ser considerado por muchos como el “cuarto poder” del Estado.
El MPF no solo dictamina sobre las causas que llegan a la Corte Suprema, sino que también maneja un caudal de información a la que no se accede en ninguna otra dependencia del Estado y decide sobre la remoción de los propios fiscales.
“El Procurador va a ser una de las personas más importantes de todo el Estado, te diría que casi más que el Presidente”, le dijo a A1 un operador político.
Para quedarse con ese lugar, La Libertad Avanza deberá negociar si o si, ya que la designación requiere una mayoría especial en el Senado, donde el Gobierno no tiene los números. Esto lo obliga a sentarse a consensuar el nombre con el kirchnerismo.







