miércoles, 18 febrero 2026

La cantidad de pesos que acumulan las grandes empresas complican la salida del Cepo

Desde el Ejecutivo estiman que este valor oscila el equivalente a 5.000 millones de dólares.

La salida del Cepo sigue siendo la principal incógnita en relación al rumbo que está teniendo el Gobierno. Mientras Javier Milei le sigue agregando condiciones a esto, la ansiedad del mercado local crece ya que ven con esperanza que la quita de restricciones del tipo de cambio levante la actividad luego de casi un año de un ajuste sin precedentes.

El lógico temor del Gobierno es que la cantidad de dólares que tiene el Banco Central no alcancen a cubrir la demanda, algo que provocaría una corrida cambiaria. Desde el Ejecutivo estiman que el grupo de actores que más cantidad de pesos tiene en su poder para girar en dólares al exterior son las grandes empresas, sobre todo las extranjeras. El resto de los sectores, como por ejemplo las Pymes, no contarían con ese exceso de pesos.

Si bien no hay certezas, la cifra de estos pesos oscilaría el equivalente a 5.000 millones de dólares. Cabe destacar que el Banco Central tiene hoy reservas negativas cercanas a los US$7.000 millones, por lo que la cantidad de reservas no logran ni siquiera superar los pagos pendientes que tiene la entidad.

Si bien Milei adelantó una serie de condiciones para la salida del cepo, como por ejemplo “la tasa de inflación cero” o la igualdad entre la base monetaria tradicional con la base monetaria ampliada, se prevé que el proceso se lleve a cabo de forma gradual, testeando reacciones y necesidades. Se trataría de otra muestra de pragmatismo del Gobierno.

En relación al objetivo de acumular dólares, desde el oficialismo ven con optimismo los valores que está arrojando el blanqueo. De hecho, este lunes ese ingreso de dólares permitió que la jornada terminará con saldo positivo, a pesar de que las reservas cayeron casi U$S 2.000 millones en el Mercado Libre y Único de Cambios. En cuanto a algún tipo de desembolso del FMI, esto parece improbable, mientras que la llegada de inversiones extranjeras, como por ejemplo de Elon Musk, aún son solo promesas.

Compartir

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad
Publicidad
Publicidad

Te puede interesar
TAMBIÉN

El servicio de limpieza de Salto Grande y la trama que conecta a Reidel, el PRO y una empresa que se repite

La misma estructura empresaria señalada en la polémica por contrataciones en Nucleoeléctrica aparece como proveedora en la represa binacional. Detrás del servicio de limpieza, una red de sociedades, vínculos políticos y contratos que vuelven a cruzar energía, negocios y poder

El hombre que no habla: Ignacio Devitt, el silencioso de la mesa política del gobierno

El hombre que no habla: Ignacio Devitt, el silencioso de la mesa chica que cuidó la reforma laboral En la política argentina siempre hay un personaje que no sale en las fotos pero aparece en todas las decisiones. En el Gobierno de Javier Milei, ese lugar lo ocupa Ignacio Devitt. Secretario de Asuntos Estratégicos, nombre técnico para una función política muy concreta: ordenar, monitorear y asegurarse de que las cosas sucedan sin ruido. Mientras otros discutían en público, él contaba votos en privado. Devitt es, probablemente, el menos conocido de la mesa política que siguió de cerca la aprobación de la reforma laboral. Una mesa heterogénea, donde conviven estilos y roles muy distintos. Karina Milei como vértice del poder real, obsesiva del control político. Manuel Adorni como vocero y escudo mediático. Martín y “Lule” Menem como operadores parlamentarios con oficio heredado. Y, detrás de todos ellos, Devitt, el funcionario que aparece cuando hay que cerrar. En un gobierno donde la visibilidad suele ser sinónimo de influencia, Devitt construyó exactamente lo contrario. Su capital político es la discreción. No polemiza, no filtra, no declara. En la Casa Rosada lo describen como un organizador. Alguien que traduce decisiones políticas en secuencias operativas. Quién llama a quién. Cuándo se negocia. Cuándo se espera. Y, sobre todo, cuándo no hablar. La reforma laboral fue su primera gran prueba. No por el contenido del proyecto, sino por la ingeniería política necesaria para que avanzara en un Congreso fragmentado y con aliados inestables. Mientras Adorni explicaba el rumbo en conferencias y los Menem tejían acuerdos legislativos, Devitt seguía el minuto a minuto del tablero. Su tarea era evitar sorpresas. En un oficialismo con pocos votos propios, eso equivale a evitar accidentes. En ese esquema, el secretario de Asuntos Estratégicos cumple un rol que en otros gobiernos ocupaban jefes de Gabinete o ministros políticos. Pero con una diferencia: sin estructura propia ni exposición pública. Su poder no surge del cargo sino de la confianza directa del círculo más cerrado del Gobierno, especialmente de Karina Milei, que privilegia perfiles ejecutivos antes que figuras con vuelo propio. El resultado es un funcionario difícil de encasillar. No viene del armado territorial ni del mundo mediático. Tampoco del sindicalismo o la rosca clásica. Su perfil encaja mejor en la lógica empresarial que Milei intenta trasladar al Estado: menos discurso, más ejecución. En la práctica, alguien que verifica que las órdenes se cumplan. En los pasillos del Congreso lo describen con una mezcla de curiosidad y alivio. Curiosidad porque pocos lo conocen realmente. Alivio porque, a diferencia de otros interlocutores del oficialismo, no suele sobreactuar posiciones ideológicas. Escucha, toma nota y vuelve con respuestas. En tiempos de política performática, ese estilo casi administrativo resulta exótico. La paradoja es que cuanto menos aparece, más crece su influencia. La aprobación de la reforma laboral consolidó una mesa política donde cada uno cumple un rol preciso: Karina decide, Adorni comunica, los Menem negocian y Devitt ordena. Un reparto de funciones que explica, en parte, cómo un gobierno sin mayoría propia logró avanzar con una de sus reformas más sensibles. En la Casa Rosada lo resumen con una frase simple: cuando el tema es delicado, aparece Devitt. Y cuando aparece Devitt, es porque alguien ya hizo las cuentas.

Radicales en modo doble discurso: rechazo mediático, voto afirmativo en el recinto

El bloque radical había marcado diferencias con la eliminación del régimen vinculado al estatuto del periodista, pero en el recinto acompañó el proyecto. El giro dejó expuesta la tensión entre el discurso público y la estrategia parlamentaria.