Con una caída de casi 40% en los nacimientos desde 2014, el país envejece más rápido de lo previsto y la pirámide poblacional empieza a invertirse
La caída es histórica y silenciosa. Desde 2014, la natalidad se desplomó casi un 40% y el país entró en una transformación demográfica sin precedentes. Menos nacimientos, más adultos mayores y una pirámide poblacional que ya empezó a darse vuelta.
En distritos como CABA el dato es brutal: apenas 1,1 hijos por pareja, muy lejos del nivel mínimo para sostener la población. No es una moda ni una coyuntura: es un cambio estructural que redefine el futuro económico, social y político del país.
La pregunta incómoda ya está sobre la mesa: ¿por qué cada vez más argentinas y argentinos eligen no tener hijos… o directamente no tenerlos?







