El jefe de la Unión Industrial Argentina dice ser apolítico pero banca la gestión. Las bases de la UIA hartas de la indiferencia frente a la crisis.
El jefe de la Unión Industrial Argentina, Martín Rappallini, se encuentra en un estado de exigencia alta. Es que está presionado para salir de los modos cuidados y plantear los problemas reales, respecto a las medidas que impulsa el gobierno de Javier Milei.
De acuerdo a trascendidos, si bien él indica que es apolítico, se supo que banca el orden macro de Milei y critica a las gestiones previas. Todo esto se da mientras su Cerámica Alberdi está siendo golpeada por la importación y los roces internos con los más críticos crecen y crecen.
De momento, el plan que tiene el mandato de Paolo Rocca, de Techint, quien hace de padrino político de la entidad, es avanzar con cuidado, aunque sin dejar de lado las pautas de los problemas del modelo.
En ese marco, en la última reunion de Comité Ejecutivo, tres CEOS importantes plantearon que las posiciones públicas de la UIA son débiles mientras la crisis en el país sucede. Rappallini luego publicó un artículo en La Nación con un texto que parecía hecho por alguien más producivita que elogioso del modelo. No buscó reaccionar con su decisión, pero sí simbolizó algo más, con ganas de demostrar algo.
Rappallini era el ariete de Milei en el Consejo de Mayo, donde quería aprobar la reforma laboral. El plan quedó truncado, porque no hubo acuerdo y la CGT alzó la voz. El Presidente tendrá su normativa sin consenso y la Unión Industrial Argentina ve si se mueve o no.







