sábado, 14 febrero 2026

Jorge Telerman confirmó que disputará una banca en la Ciudad 

El ex director del Teatro Colón en la gestión de Horacio Rodríguez Larreta midió bien en las encuestas y encabezará una lista.

El ex director del Teatro Colón Jorge Telerman en la gestión de Horacio Rodríguez Larreta confirmó que disputará una banca en la Ciudad de Buenos Aires durante las elecciones que se desarrollarán este año. 

“Hay aroma de fin de ciclo PRO y orfandad de dirigentes atractivos para los porteños“, reconoció en las últimas horas. La decisión de avanzar hacia una candidatura se dio luego que el ex funcionario fuera analizado y luego medido en encuestas. Los resultados fueron muy positivos, comparados con otros personajes.

En el marco de esta semana se anotará como cabeza de una lista. Al igual que ocurre con Larrera o Marín Lousteau, lo beneficia el hecho de que su figura sea altamente reconocida. 

En agosto de 2024, Telerman comunicó que había sido reemplazado de su puesto como director del Teatro Colón después de poco más de dos años que se desempeñaba en el cargo. “Estimados amigos, quiero informarles que, en las últimas horas, la Ministra de Cultura de la Ciudad me ha comunicado su decisión de reemplazarme como director del Teatro Colón”, dijo en sus redes sociales.

A su vez, Telerman fue previamente director general y artístico del Complejo Teatral Buenos Aires entre diciembre de 2015 y marzo de 2022; secretario de Cultura porteño (2000 a 2003); vicejefe de Gobierno (2003 a 2006) y jefe porteño (2006 a 2007) cuando Aníbal Ibarra fue destituido.

En el cierre de febrero, Telerman fue condecorado por Italia en el Palacio Alvear por el embajador de aquel país, Frabrizicio Lucentini, como Cavaliere por su aporte a la difusión de la cultura italiana en su rol de director del Teatro Colón.

Compartir

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad
Publicidad
Publicidad

Te puede interesar
TAMBIÉN

El hombre que no habla: Ignacio Devitt, el silencioso de la mesa política del gobierno

El hombre que no habla: Ignacio Devitt, el silencioso de la mesa chica que cuidó la reforma laboral En la política argentina siempre hay un personaje que no sale en las fotos pero aparece en todas las decisiones. En el Gobierno de Javier Milei, ese lugar lo ocupa Ignacio Devitt. Secretario de Asuntos Estratégicos, nombre técnico para una función política muy concreta: ordenar, monitorear y asegurarse de que las cosas sucedan sin ruido. Mientras otros discutían en público, él contaba votos en privado. Devitt es, probablemente, el menos conocido de la mesa política que siguió de cerca la aprobación de la reforma laboral. Una mesa heterogénea, donde conviven estilos y roles muy distintos. Karina Milei como vértice del poder real, obsesiva del control político. Manuel Adorni como vocero y escudo mediático. Martín y “Lule” Menem como operadores parlamentarios con oficio heredado. Y, detrás de todos ellos, Devitt, el funcionario que aparece cuando hay que cerrar. En un gobierno donde la visibilidad suele ser sinónimo de influencia, Devitt construyó exactamente lo contrario. Su capital político es la discreción. No polemiza, no filtra, no declara. En la Casa Rosada lo describen como un organizador. Alguien que traduce decisiones políticas en secuencias operativas. Quién llama a quién. Cuándo se negocia. Cuándo se espera. Y, sobre todo, cuándo no hablar. La reforma laboral fue su primera gran prueba. No por el contenido del proyecto, sino por la ingeniería política necesaria para que avanzara en un Congreso fragmentado y con aliados inestables. Mientras Adorni explicaba el rumbo en conferencias y los Menem tejían acuerdos legislativos, Devitt seguía el minuto a minuto del tablero. Su tarea era evitar sorpresas. En un oficialismo con pocos votos propios, eso equivale a evitar accidentes. En ese esquema, el secretario de Asuntos Estratégicos cumple un rol que en otros gobiernos ocupaban jefes de Gabinete o ministros políticos. Pero con una diferencia: sin estructura propia ni exposición pública. Su poder no surge del cargo sino de la confianza directa del círculo más cerrado del Gobierno, especialmente de Karina Milei, que privilegia perfiles ejecutivos antes que figuras con vuelo propio. El resultado es un funcionario difícil de encasillar. No viene del armado territorial ni del mundo mediático. Tampoco del sindicalismo o la rosca clásica. Su perfil encaja mejor en la lógica empresarial que Milei intenta trasladar al Estado: menos discurso, más ejecución. En la práctica, alguien que verifica que las órdenes se cumplan. En los pasillos del Congreso lo describen con una mezcla de curiosidad y alivio. Curiosidad porque pocos lo conocen realmente. Alivio porque, a diferencia de otros interlocutores del oficialismo, no suele sobreactuar posiciones ideológicas. Escucha, toma nota y vuelve con respuestas. En tiempos de política performática, ese estilo casi administrativo resulta exótico. La paradoja es que cuanto menos aparece, más crece su influencia. La aprobación de la reforma laboral consolidó una mesa política donde cada uno cumple un rol preciso: Karina decide, Adorni comunica, los Menem negocian y Devitt ordena. Un reparto de funciones que explica, en parte, cómo un gobierno sin mayoría propia logró avanzar con una de sus reformas más sensibles. En la Casa Rosada lo resumen con una frase simple: cuando el tema es delicado, aparece Devitt. Y cuando aparece Devitt, es porque alguien ya hizo las cuentas.

Radicales en modo doble discurso: rechazo mediático, voto afirmativo en el recinto

El bloque radical había marcado diferencias con la eliminación del régimen vinculado al estatuto del periodista, pero en el recinto acompañó el proyecto. El giro dejó expuesta la tensión entre el discurso público y la estrategia parlamentaria.

Amor, poder y rumores: el romance que agitó los pasillos del Congreso

Chats, reproches y puertas que se cierran. El vínculo entre Nicolás Massot y Fernanda Ávila salió del ámbito privado y se transformó en un relato que recorre despachos y cafeterías del Congreso, donde la política y la vida íntima rara vez avanzan por caminos separados.