domingo, 15 febrero 2026

Las claves de los cambios en el Gabinete

Muchos movimientos parece que habrá en el Gabinete del Gobierno. Javier Milei adelantó ayer en una entrevista a La Nación que Federico Sturzenegger será incorporado como ministro en caso de que la Ley Bases avance. Además, en esa “segunda etapa”, tal como la llamó el presidente, no se descartan algunas salidas. 

Entre los principales apuntados está el Jefe de Gabinete, Nicolás Posse, quien llamativamente se ausentó del show en el Luna Park, donde Milei presentó su último libro. Los rumores se volvieron más tangibles tras las declaraciones del mandatario. “Nuestro primer hito terminaría con el desenlace de la Ley Bases. Puede salir bien o puede que no salga. Esa situación va a llevar a que, marcado ese hito, nosotros tenemos que hacer toda una evaluación de resultados. Queda bajo análisis todo el Gabinete. No Posse solo, quedan todos los ministros bajo análisis”, afirmó el líder libertario en la entrevista con Luis Majul.

En diálogo con Mosca, el analista político Carlos Fara resaltó que Posse era una de las personas más cercanas a Milei. “Está claro que el ruido de Posse viene hace rato y se profundizó. El hecho de que no vaya al acto es una noticia en sí misma. Es curioso porque Posse fue durante mucho tiempo el jefe de Milei en la corporación América. De todas las personas que tiene alrededor, además de Karina, diría que Posse es una de las personas a la que tiene más confianza e historia personal”, señaló el especialista en opinión pública. 

El Jefe de Gabinete habría perdido poder dentro del Gobierno a partir de la denuncia recibida por el rol que le asignó a Martín Maestu, senior partner de la consultora McKinsey & Co. Fue a partir de un supuesto lobby a favor de las privatizaciones.

Además, Posse tendría una relación tensa con Karina Milei, jefa máxima del Gobierno. La secretaria general de la Presidencia miraría con cierto recelo los nexos de Posse con Mauricio Macri y Guillermo Dietrich, dos de los vetados de la hermana del presidente. Karina habría detectado la aceleración de nombramientos de funcionarios a fines al macrismo.

Milei busca profundizar su modelo con Sturzenegger a la cabeza

El expresidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA) durante el gobierno de Mauricio Macri fue uno de los principales asesores de Javier Milei durante su campaña presidencial. Según Fara, la incorporación de Sturzenegger sería un intento de profundizar el modelo económico que pretende el Gobierno: “Me parece que es una señal de profundización del modelo. Al ser el autor del DNU y del programa de reformas, entra a la cancha a aplicar eso que generó como idea y que Milei avala”.

La principal duda es el rol que ocupará Sturzenegger dentro del Gabinete, algo que el Gobierno no confirmó al momento. Una de las posibilidades sería la de ocupar el Ministerio de Economía. Lo cierto es que Luis Caputo está generando dudas por el rumbo de su plan económico. Los principales cuestionamientos serían la intervención que se vio obligado hacer en el mercado para detener la suba del dólar blue. A esto se le suma la falta de inversiones y la demora de la salida del cepo, que le estarían trayendo problemas al Gobierno con los empresarios.

Compartir

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad
Publicidad
Publicidad

Te puede interesar
TAMBIÉN

El servicio de limpieza de Salto Grande y la trama que conecta a Reidel, el PRO y una empresa que se repite

La misma estructura empresaria señalada en la polémica por contrataciones en Nucleoeléctrica aparece como proveedora en la represa binacional. Detrás del servicio de limpieza, una red de sociedades, vínculos políticos y contratos que vuelven a cruzar energía, negocios y poder

El hombre que no habla: Ignacio Devitt, el silencioso de la mesa política del gobierno

El hombre que no habla: Ignacio Devitt, el silencioso de la mesa chica que cuidó la reforma laboral En la política argentina siempre hay un personaje que no sale en las fotos pero aparece en todas las decisiones. En el Gobierno de Javier Milei, ese lugar lo ocupa Ignacio Devitt. Secretario de Asuntos Estratégicos, nombre técnico para una función política muy concreta: ordenar, monitorear y asegurarse de que las cosas sucedan sin ruido. Mientras otros discutían en público, él contaba votos en privado. Devitt es, probablemente, el menos conocido de la mesa política que siguió de cerca la aprobación de la reforma laboral. Una mesa heterogénea, donde conviven estilos y roles muy distintos. Karina Milei como vértice del poder real, obsesiva del control político. Manuel Adorni como vocero y escudo mediático. Martín y “Lule” Menem como operadores parlamentarios con oficio heredado. Y, detrás de todos ellos, Devitt, el funcionario que aparece cuando hay que cerrar. En un gobierno donde la visibilidad suele ser sinónimo de influencia, Devitt construyó exactamente lo contrario. Su capital político es la discreción. No polemiza, no filtra, no declara. En la Casa Rosada lo describen como un organizador. Alguien que traduce decisiones políticas en secuencias operativas. Quién llama a quién. Cuándo se negocia. Cuándo se espera. Y, sobre todo, cuándo no hablar. La reforma laboral fue su primera gran prueba. No por el contenido del proyecto, sino por la ingeniería política necesaria para que avanzara en un Congreso fragmentado y con aliados inestables. Mientras Adorni explicaba el rumbo en conferencias y los Menem tejían acuerdos legislativos, Devitt seguía el minuto a minuto del tablero. Su tarea era evitar sorpresas. En un oficialismo con pocos votos propios, eso equivale a evitar accidentes. En ese esquema, el secretario de Asuntos Estratégicos cumple un rol que en otros gobiernos ocupaban jefes de Gabinete o ministros políticos. Pero con una diferencia: sin estructura propia ni exposición pública. Su poder no surge del cargo sino de la confianza directa del círculo más cerrado del Gobierno, especialmente de Karina Milei, que privilegia perfiles ejecutivos antes que figuras con vuelo propio. El resultado es un funcionario difícil de encasillar. No viene del armado territorial ni del mundo mediático. Tampoco del sindicalismo o la rosca clásica. Su perfil encaja mejor en la lógica empresarial que Milei intenta trasladar al Estado: menos discurso, más ejecución. En la práctica, alguien que verifica que las órdenes se cumplan. En los pasillos del Congreso lo describen con una mezcla de curiosidad y alivio. Curiosidad porque pocos lo conocen realmente. Alivio porque, a diferencia de otros interlocutores del oficialismo, no suele sobreactuar posiciones ideológicas. Escucha, toma nota y vuelve con respuestas. En tiempos de política performática, ese estilo casi administrativo resulta exótico. La paradoja es que cuanto menos aparece, más crece su influencia. La aprobación de la reforma laboral consolidó una mesa política donde cada uno cumple un rol preciso: Karina decide, Adorni comunica, los Menem negocian y Devitt ordena. Un reparto de funciones que explica, en parte, cómo un gobierno sin mayoría propia logró avanzar con una de sus reformas más sensibles. En la Casa Rosada lo resumen con una frase simple: cuando el tema es delicado, aparece Devitt. Y cuando aparece Devitt, es porque alguien ya hizo las cuentas.

Radicales en modo doble discurso: rechazo mediático, voto afirmativo en el recinto

El bloque radical había marcado diferencias con la eliminación del régimen vinculado al estatuto del periodista, pero en el recinto acompañó el proyecto. El giro dejó expuesta la tensión entre el discurso público y la estrategia parlamentaria.