sábado, 14 febrero 2026

Arrancó la construcción del oleoducto de YPF pero le faltan USD 2000 millones para terminar el proyecto

El oleoducto Vaca Muerta Sur es un proyecto propuesto por la anterior gestión de YPF bajo la presidencia de Pablo Gonzalez. Se trata de más de 600 km de caño que llegan hasta la frontera con Chile para poder ampliar la capacidad de exportación de la producción petrolera de la cuenca neuquina.

Lo cierto es que YPF anunció el comienzo de la construcción de los primeros 130 kilómetros de oleoducto que se extenderá entre las localidades de Añelo, en la provincia de Neuquén, hasta Allen, en Río Negro. Para este primer tramo, se estima una inversión de aproximadamente 190 millones de dólares, que salen íntegramente del presupuesto de la petrolera de bandera.

Lo que pasa es que para completar los mas de 430 km restantes, se requiere una inversión adicional de más de 2.000 millones de dólares. Desde YPF aseguran contar con la colaboración del resto de las empresas interesadas en aumentar sus exportaciones.

Como sea, una vez completado el proyecto se estima que el oleoducto Vaca Muerta Sur permitirá la exportar de 135 millones de barriles de petróleo anuales, un salto cuantitativo abismal respecto a los 500.000 barriles disponibles en la actualidad.

Culminó la fractura del primer pozo no convencional de Palermo Aike

El dato no es menor. La formación de Palermo Aike en la provincia de Santa Cruz es la continuación de la roca madre de Vaca Muerta.

“Palermo Aike es nuestra gran esperanza, tenemos el desafío de desarrollar con inteligencia y eficiencia, el mayor potencial energético de nuestra historia como provincia”, afirmó Claudio Vidal, gobernador de Santa Cruz.

Lo llamativo fue que en tanto YPF anunció con bombos y platillo el arranca de obra del ducto, soslayo este evento de magnitudes considerables.

De hecho, durante el anuncio, el gobiernador Claudio Vidal estuvo acompañado por Hugo Eurnekian, el titular de la Compañía General de Combustibles (CGC) que en sociedad con YPF son las que llevan adelante el proyecto. De parte de la petrolera de bandera, participó su vicepresidente y evitaron difundir el suceso.

 

Compartir

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad
Publicidad
Publicidad

Te puede interesar
TAMBIÉN

El servicio de limpieza de Salto Grande y la trama que conecta a Reidel, el PRO y una empresa que se repite

La misma estructura empresaria señalada en la polémica por contrataciones en Nucleoeléctrica aparece como proveedora en la represa binacional. Detrás del servicio de limpieza, una red de sociedades, vínculos políticos y contratos que vuelven a cruzar energía, negocios y poder

El hombre que no habla: Ignacio Devitt, el silencioso de la mesa política del gobierno

El hombre que no habla: Ignacio Devitt, el silencioso de la mesa chica que cuidó la reforma laboral En la política argentina siempre hay un personaje que no sale en las fotos pero aparece en todas las decisiones. En el Gobierno de Javier Milei, ese lugar lo ocupa Ignacio Devitt. Secretario de Asuntos Estratégicos, nombre técnico para una función política muy concreta: ordenar, monitorear y asegurarse de que las cosas sucedan sin ruido. Mientras otros discutían en público, él contaba votos en privado. Devitt es, probablemente, el menos conocido de la mesa política que siguió de cerca la aprobación de la reforma laboral. Una mesa heterogénea, donde conviven estilos y roles muy distintos. Karina Milei como vértice del poder real, obsesiva del control político. Manuel Adorni como vocero y escudo mediático. Martín y “Lule” Menem como operadores parlamentarios con oficio heredado. Y, detrás de todos ellos, Devitt, el funcionario que aparece cuando hay que cerrar. En un gobierno donde la visibilidad suele ser sinónimo de influencia, Devitt construyó exactamente lo contrario. Su capital político es la discreción. No polemiza, no filtra, no declara. En la Casa Rosada lo describen como un organizador. Alguien que traduce decisiones políticas en secuencias operativas. Quién llama a quién. Cuándo se negocia. Cuándo se espera. Y, sobre todo, cuándo no hablar. La reforma laboral fue su primera gran prueba. No por el contenido del proyecto, sino por la ingeniería política necesaria para que avanzara en un Congreso fragmentado y con aliados inestables. Mientras Adorni explicaba el rumbo en conferencias y los Menem tejían acuerdos legislativos, Devitt seguía el minuto a minuto del tablero. Su tarea era evitar sorpresas. En un oficialismo con pocos votos propios, eso equivale a evitar accidentes. En ese esquema, el secretario de Asuntos Estratégicos cumple un rol que en otros gobiernos ocupaban jefes de Gabinete o ministros políticos. Pero con una diferencia: sin estructura propia ni exposición pública. Su poder no surge del cargo sino de la confianza directa del círculo más cerrado del Gobierno, especialmente de Karina Milei, que privilegia perfiles ejecutivos antes que figuras con vuelo propio. El resultado es un funcionario difícil de encasillar. No viene del armado territorial ni del mundo mediático. Tampoco del sindicalismo o la rosca clásica. Su perfil encaja mejor en la lógica empresarial que Milei intenta trasladar al Estado: menos discurso, más ejecución. En la práctica, alguien que verifica que las órdenes se cumplan. En los pasillos del Congreso lo describen con una mezcla de curiosidad y alivio. Curiosidad porque pocos lo conocen realmente. Alivio porque, a diferencia de otros interlocutores del oficialismo, no suele sobreactuar posiciones ideológicas. Escucha, toma nota y vuelve con respuestas. En tiempos de política performática, ese estilo casi administrativo resulta exótico. La paradoja es que cuanto menos aparece, más crece su influencia. La aprobación de la reforma laboral consolidó una mesa política donde cada uno cumple un rol preciso: Karina decide, Adorni comunica, los Menem negocian y Devitt ordena. Un reparto de funciones que explica, en parte, cómo un gobierno sin mayoría propia logró avanzar con una de sus reformas más sensibles. En la Casa Rosada lo resumen con una frase simple: cuando el tema es delicado, aparece Devitt. Y cuando aparece Devitt, es porque alguien ya hizo las cuentas.

Radicales en modo doble discurso: rechazo mediático, voto afirmativo en el recinto

El bloque radical había marcado diferencias con la eliminación del régimen vinculado al estatuto del periodista, pero en el recinto acompañó el proyecto. El giro dejó expuesta la tensión entre el discurso público y la estrategia parlamentaria.