Murata fue sancionada por ocultar contratos. Con serios antecedentes antisindicales y judiciales, ahora vigila el complejo nuclear con un contrato que supera los $14.000 millones.
Antes de sentarse en el directorio de NASA, la empresa estatal que maneja la energía nuclear argentina, Campolonghi estuvo al frente de una firma que fabricaba productos de consumo masivo.