martes, 7 abril 2026

Milei se enfría, Bullrich toma la punta y el tablero se reordena

La imágen del Presidente cae fuerte en las encuestas pero aún asi se encuentra por encima de Axel Kicillof y Juan Grabois

La curva se dio vuelta. No de golpe, pero sí con claridad. Javier Milei dejó de ser el dirigente con mejor imagen y cayó al segundo lugar en el ranking político. El dato no es menor: en política, las percepciones cambian antes que los hechos. Y cuando cambian, suelen anticipar lo que viene.

Según la última encuesta de la consultora Zentrix, la imagen positiva del Presidente se ubicó en 40,3%, mientras que la negativa trepó a 51%. Es un deterioro marcado respecto de febrero, cuando Milei tenía 47% de positiva y 46% de negativa. En pocas semanas, perdió casi siete puntos de apoyo y sumó cinco de rechazo. Un giro que rompe la estabilidad que venía mostrando desde el arranque de gestión.

El dato adquiere otra dimensión cuando se lo compara con el resto del sistema político. Esa caída lo empuja al segundo puesto. Arriba aparece Patricia Bullrich, que combina 42,7% de imagen positiva contra 50,3% de negativa. No es que Bullrich esté bien: su diferencial sigue siendo negativo. Pero en un escenario donde todos caen, pierde menos. Y eso alcanza.

La lectura más lineal diría que hay un desgaste lógico del gobierno. Pero el número sugiere algo más. No es solo desgaste: es un cambio en el humor social. El Presidente empieza a dejar de ser percibido como novedad. Y cuando eso pasa, la vara cambia. Lo que antes se toleraba como experimento, ahora empieza a medirse como resultado.

En ese marco, la figura de Bullrich aparece como un refugio relativo dentro del mismo universo político. Orden, firmeza, control. Tres palabras que, en contextos de incertidumbre, suelen cotizar al alza. La ministra capitaliza esa demanda sin necesidad de crecer demasiado. Le alcanza con no caer tan rápido.

Más atrás quedan Axel Kicillof y Juan Grabois, que siguen sin perforar su techo histórico. La encuesta los ubica por debajo de Milei, consolidando un escenario donde la oposición todavía no logra construir una alternativa competitiva en términos de imagen. La grieta sigue, pero con bordes más difusos.

Hay un dato adicional que en los despachos oficiales miran con atención: la velocidad de la caída. No es lo mismo un desgaste gradual que un retroceso en pocas semanas. Lo primero se gestiona. Lo segundo enciende alarmas. Sobre todo cuando la economía todavía no muestra mejoras palpables en el bolsillo.

Un operador del oficialismo lo resumió sin vueltas: “El problema no es la foto, es la tendencia”. En otras palabras, el riesgo no es el 40% de hoy, sino lo que puede venir si ese número sigue bajando.

Por ahora, el mapa es claro. Milei ya no lidera. Bullrich ocupa ese lugar, aunque sea con números débiles. Y el resto mira desde atrás, sin capacidad de disputar el centro de la escena. Un equilibrio inestable, donde nadie gana del todo, pero alguien empieza a perder.

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