El mensaje llegó desde Wall Street, pero apunta directo a Buenos Aires. Para el Citi, el Gobierno tiene una ventana que no debería desaprovechar: los dólares del campo. La recomendación es clara. Usar esa oferta para avanzar en la normalización cambiaria.
El planteo no es nuevo, pero cobra peso en este momento del año. Entre abril y julio entra la cosecha gruesa. Soja y maíz explican buena parte del flujo de divisas. En números, el complejo agroexportador suele aportar más de USD 25.000 millones en ese período, según estimaciones privadas y datos históricos del sector.
En ese contexto, el Citi sugiere que el Gobierno aproveche ese ingreso para liberar el dólar. Es decir, relajar las restricciones cambiarias en un momento de mayor oferta. La lógica es sencilla: cuando sobran dólares, el costo de ordenar el mercado es más bajo.
El diagnóstico del banco parte de un dato concreto. El esquema actual sigue siendo rígido. Persisten controles, brechas y múltiples tipos de cambio. A pesar de la estabilidad reciente en los financieros, el mercado todavía no está unificado. Y eso, para los analistas, limita el proceso de normalización.
En paralelo, el Banco Central viene comprando reservas, pero con límites. La acumulación no es sostenida en el tiempo. Depende de ventanas puntuales y de intervenciones coordinadas con el Tesoro. El propio mercado reconoce esa fragilidad.
Ahí aparece la oportunidad que marca el Citi. La cosecha puede actuar como un puente. Un período donde la oferta de divisas permite absorber tensiones sin saltos bruscos. Un momento para corregir distorsiones sin generar un shock.
La metáfora que usan en las mesas es bastante gráfica. Es más fácil acomodar el río cuando viene crecido que cuando está seco. Traducido: es más viable ordenar el mercado cambiario cuando entran dólares que cuando faltan.
Pero la recomendación también tiene riesgos. Liberar el dólar implica soltar controles en un contexto donde la demanda puede reaccionar rápido. Empresas, importadores y ahorristas podrían aprovechar para dolarizarse. Y eso puede presionar sobre el tipo de cambio.
En off, un operador financiero lo planteó así: “Si abrís sin red, el mercado te testea en minutos. Pero si lo hacés con oferta, tenés con qué defenderte”. La clave, según esa mirada, está en el timing.
El Gobierno, por ahora, se mueve con cautela. Prefiere consolidar reservas antes que acelerar la apertura. La prioridad sigue siendo sostener la estabilidad nominal y evitar sobresaltos en el corto plazo.
Sin embargo, el planteo del Citi pone sobre la mesa una discusión de fondo. Qué hacer con los dólares cuando llegan. Guardarlos para reforzar el balance o usarlos para avanzar en una salida del cepo.
La decisión no es técnica. Es política. Porque implica elegir entre consolidar el presente o arriesgar para cambiar el régimen. Y en ese equilibrio, como suele pasar en la Argentina, cada dólar cuenta.




