Clínicas al límite, riesgo de cortes y un pedido urgente de fondos que tensiona el ajuste.
El PAMI acumuló una deuda cercana a los mil millones de dólares con clínicas, sanatorios y proveedores, y el ministro de Salud, Mario Lugones, le pidió a Luis Caputo que habilite fondos urgentes para evitar un corte en las prestaciones.
La deuda se explica por atrasos en los pagos que ya superan los plazos habituales. En el sector privado advierten que la cadena de pagos está rota y que muchas instituciones ya no pueden seguir financiando la atención de los afiliados. Algunas clínicas empezaron a evaluar la suspensión de servicios y la aplicación de copagos.
El reclamo de Lugones apunta a cubrir ese rojo acumulado y normalizar los pagos. Sin ese refuerzo, en Salud admiten que el sistema entra en zona crítica, con riesgo de afectar internaciones, tratamientos y provisión de insumos básicos.
En Economía, en cambio, resisten el pedido. Buscan sostener el ajuste fiscal y evitar una expansión del gasto que complique las metas. La discusión quedó abierta dentro del gabinete y expone el impacto del recorte sobre uno de los sistemas más sensibles.




