El proyecto apunta a una experiencia gastronómica internacional, con socios del sector y potencial de expansión en plazas turísticas clave.
Lejos del césped, Lionel Messi sigue ampliando su mapa de negocios. Esta vez, con una apuesta fuerte en el mundo gastronómico, un terreno cada vez más elegido por figuras globales para diversificar ingresos y construir marca.
El proyecto no es un simple restaurante. La idea apunta a una experiencia más integral, con una impronta premium y foco en el público internacional. Una jugada que combina hospitalidad, entretenimiento y el peso de una marca personal que trasciende el deporte.
El movimiento tiene lógica. Messi viene consolidando su perfil empresario con inversiones en real estate, hotelería y distintos emprendimientos vinculados al lifestyle. La gastronomía aparece como una extensión natural de ese universo.
Además, el contexto acompaña. El negocio gastronómico vinculado a celebridades creció en los últimos años, especialmente en ciudades con alto flujo turístico y consumo internacional. Ahí es donde el nombre Messi juega con ventaja: funciona como imán global.
Detrás de la iniciativa hay un armado profesional, con socios y operadores del sector que buscan garantizar que el proyecto no dependa solo del nombre. La apuesta es construir una marca gastronómica sostenible, con posibilidad de expansión.
Así, mientras sigue haciendo historia dentro de la cancha, Messi también arma su segundo partido afuera. Y, como viene pasando, parece decidido a jugarlo en primera.




