Lo que parecía una escena de desesperación cambió: la secuencia completa puso a la policía bajo investigación.
La Justicia investiga si un policía de Rosario provocó el incendio de un trabajador al utilizar una pistola Taser durante un operativo que quedó filmado y se viralizó en redes.
El video empezó a circular como otra escena de desesperación social. Se veía a un vigilador atrincherado, rociado con combustible, gritando por una deuda salarial que no le pagaban. La interpretación inicial fue lineal: un intento de suicidio en medio de un reclamo.
Pero la secuencia completa contó otra cosa.
En las imágenes se observa el momento en que un policía dispara una Taser y mantiene la descarga durante varios segundos. Instantes después, el hombre se prende fuego dentro de la garita.
Ese detalle cambió el encuadre del caso.
El vigilador, de 36 años, permanece internado en estado crítico en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez, con quemaduras graves y asistencia respiratoria. Dos efectivos también resultaron heridos al intentar asistirlo.
La causa, que en un primer momento se investigaba como tentativa de suicidio, ahora pasará a la unidad de Violencia Institucional. El foco está puesto en determinar si hubo un uso indebido del arma.
El punto es delicado. Los protocolos indican que las Taser no deben utilizarse en contextos con materiales inflamables. Es decir, exactamente el escenario que muestran las imágenes.
El caso reabre una discusión incómoda. Las armas “no letales”, incorporadas como solución para reducir riesgos, quedan bajo sospecha cuando la intervención no logra contener sino que escala el desenlace.




