El ministro bonaerense respaldó al capitán de la Selección tras la polémica por una foto con Donald Trump y cuestionó a quienes lo atacaron desde el campo nacional y popular.
El ministro de Desarrollo de la Comunidad de la provincia de Buenos Aires, Andrés Larroque, salió a defender públicamente a Lionel Messi luego de la polémica que se generó por una foto del capitán de la Selección argentina con el ex presidente estadounidense Donald Trump.
La imagen circuló en redes y generó una fuerte reacción en sectores del campo nacional y popular, donde varios dirigentes, militantes y usuarios cuestionaron al futbolista por aparecer junto a Trump, figura asociada a posiciones duras en política internacional y a discursos que muchos consideran agresivos o belicistas.
En ese contexto, Larroque decidió correrse de esa crítica y salió a respaldar a Messi, marcando una posición distinta a la que predominó en buena parte de su propia base política.
“El que se mete con Messi se mete con el pueblo”, planteó el dirigente bonaerense, que reivindicó al capitán de la Selección como una figura transversal para la sociedad argentina, más allá de las lecturas políticas que puedan hacerse sobre sus gestos públicos.
La defensa del ministro sorprendió porque llegó justamente desde un espacio político donde varios referentes y militantes habían expresado su enojo por la imagen con Trump. Larroque, en cambio, eligió relativizar el episodio y evitar que la discusión escale contra el futbolista.
En su entorno explican que el dirigente considera que Messi ocupa un lugar simbólico en la identidad popular argentina que trasciende coyunturas políticas o fotos circunstanciales.
La intervención del ministro bonaerense terminó así marcando una diferencia dentro del propio campo nacional y popular, donde la foto con Trump generó un debate intenso en redes.
Mientras algunos cuestionaban al capitán de la Selección por el gesto, Larroque optó por una línea opuesta: bajar la tensión y defender a Messi como un patrimonio cultural del país, incluso cuando sus gestos públicos incomoden a parte de su propio espacio político




