Dinamarca volvió a fijar posición sobre Groenlandia y buscó cerrar cualquier ambigüedad en medio de la renovada tensión con Estados Unidos. El canciller danés, Lars Løkke Rasmussen, afirmó que la isla ártica “pertenece al Reino de Dinamarca y a la OTAN” y reconoció que existen “diferencias” con Donald Trump sobre el tema.
Las declaraciones se producen luego de que el ex presidente estadounidense volviera a deslizar públicamente la posibilidad de que Estados Unidos se apropie de Groenlandia, una idea que ya había generado un fuerte revuelo diplomático durante su mandato. La isla es considerada estratégica por su ubicación geopolítica, su valor militar y el acceso a recursos clave en el Ártico.
Desde Copenhague buscaron enviar un mensaje claro tanto hacia Washington como hacia sus socios internacionales: Groenlandia no está en discusión ni forma parte de ninguna negociación. Además, remarcaron el vínculo de la isla con la OTAN, en un contexto global marcado por la competencia entre potencias y la creciente militarización del Ártico.
El episodio vuelve a tensar el tablero internacional y expone cómo el avance del cambio climático, la apertura de nuevas rutas marítimas y la disputa por recursos naturales reconfiguran viejos equilibrios geopolíticos. Groenlandia, enorme en territorio y pequeña en población, vuelve así al centro de una pulseada que excede largamente sus fronteras.







