No se trata de un PDF con membrete oficial. El Presidente reconoció que esos apuntes son de puño y letra y reflejan el programa.
El modelo económico de Javier Milei, ese que el Gobierno promete pero rara vez detalla, finalmente se filtró. No llegó en formato PDF ni con membrete oficial. Circula como una hoja escrita a mano, con birome, subrayados irregulares, flechas y conceptos encadenados como en un resumen de último momento. Es el paper libertario: una síntesis ideológica del programa económico que, sin proponérselo, deja al desnudo sus prioridades.
En la parte superior del papel aparece el diagnóstico central. El Estado es reducido a dos funciones y ambas son presentadas como un problema. Por un lado, los impuestos, definidos como una distorsión queif e la política tributaria se tratara de una enfermedad. Por el otro, la regulación, caracterizada como un obstáculo que debe ser eliminado. No hay explicación sobre para qué existen ni qué rol cumplen. Hay flechas, abreviaturas y una conclusión implícita: cuanto menos Estado, mejor.
El segundo bloque del apunte lleva un título ambicioso: “motor”. Allí no aparece el salario, ni el consumo, ni la inversión pública. El crecimiento descansa sobre una noción abstracta: el capital humano. El esquema divide a la sociedad por generaciones. La primera recibe asistencia y salud. La segunda, educación. No hay referencias al presente, solo una promesa diferida: el ajuste de hoy es la prosperidad de mañana, aunque el plazo no esté escrito en ninguna parte del papel.
Más abajo, la hoja avanza hacia la llamada inserción liberal. No hay países, mercados ni sectores productivos mencionados. Solo dos palabras subrayadas: “números” y “caída del gasto”. De esa combinación surge el resultado esperado, encerrado en un corchete como si fuera una fórmula exacta: reducción laboral. No se aclara si se trata de empleo, salarios o derechos. El manuscrito asume que el mercado se encargará del resto.
El último tramo del paper filtrado se titula “Apertura”. Allí se propone una reducción drástica de aranceles, del 95% al 28%, sin escalas ni transición. Una flecha larga conecta esa decisión con el resultado final, escrito casi como un slogan: “mayor apertura”. No hay referencias a la industria nacional, a las pymes ni a la balanza comercial. En el apunte, esos temas no entran en la hoja.
La filtración del manuscrito confirma algo que en el Gobierno prefieren no decir tan explícitamente. El modelo económico de Milei cabe en una sola página, no porque sea sofisticado, sino porque es lineal. Menos Estado, menos impuestos, menos regulación, más apertura y un ajuste que se promete virtuoso por definición. Todo escrito a mano, como para que no queden dudas de que no hay letra chica.







