El director del hemisferio occidental, responsable de la evolución del acuerdo entre Fondo y la Argentina, usaba la foto del gol de Maradona a los ingleses para ilustrar que Argentina era experta en burlar las reglas
Hay una anécdota que resume muy bien la mirada que tiene sobre la Argentina en los pasillos de Washington. En los tiempos de la gestión de Mauricio Macri, el británico Nigel Chalk, actual director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, administraba un grupo de WhatsApp con los funcionarios involucrados en el caso argentino. Lo llamativo no era el chat en sí, sino la foto de perfil que Chalk había elegido para ilustrarlo.
La imagen retrataba el momento exacto en que Diego Maradona tocaba la pelota con la mano frente al arquero Peter Shilton en el Mundial del 86, frente a la selección inglesa. La elección de esa imagen icónica por parte de un técnico británico no era, precisamente, un homenaje al talento del 10.
Para la burocracia del Fondo, la “Mano de Dios” funcionaba para retratar a la Argentina y su habilidad para burlar las reglas de juego.
El escenario actual con Javier Milei plantea un cambio de paradigma en esta relación tóxica. Podría decirse que, si Nigel Chalk quisiera actualizar hoy la foto de ese grupo de WhatsApp, debería colocar la mano de Donald Trump. Esto debido a que la estrategia del gobierno libertario ya no pasa por sacar ventaja, sino por recurrir directamente al dueño de la pelota.








