La interna en la Sociedad Rural Argentina se desató en un lugar inesperado pero muy contemporáneo: los grupos de WhatsApp de los socios. El intento de Nicolás Pino de modificar el estatuto para habilitar un tercer mandato encendió una discusión intensa entre productores y dirigentes. En medio de ese clima, apareció un nuevo actor: el vicepresidente Marco Pereda confirmó en Expoagro que quiere disputar la presidencia de la entidad.
Pino ya lleva dos mandatos consecutivos al frente de la Rural. El estatuto vigente impide una nueva reelección, por lo que para volver a presentarse debería impulsarse una reforma interna. Esa posibilidad comenzó a circular entre los socios en los últimos meses y terminó explotando en los chats de la institución.
En esos grupos, donde conviven dirigentes actuales, ex directivos y productores de distintas regiones, el tema se volvió central. Un socio histórico lanzó el primer reproche: “Si empezamos a cambiar el estatuto cada vez que un presidente quiere seguir, perdemos la institucionalidad que siempre defendimos”.
Las respuestas llegaron enseguida. “No es una cuestión personal, es una cuestión de reglas”, escribió otro productor. Pero también hubo defensas de la conducción actual. “Hoy tenemos una relación abierta con el gobierno y eso también cuenta”, respondió un dirigente cercano a Pino.
El debate pronto derivó hacia la política agropecuaria. Varios socios recordaron las declaraciones recientes de Pino sobre el consumo de carne. El presidente de la Rural sostuvo que no todos los argentinos tienen que comer carne y que el consumo interno venía cayendo, en un contexto donde el sector apuesta a expandir las exportaciones.
Ese comentario cayó mal en parte de la base ruralista. “Nosotros producimos carne para vender, pero también para el mercado interno”, escribió uno de los participantes del chat. Otro fue más directo: “No podemos quedar como los que dicen que la gente no tiene que comer carne”.
También apareció la discusión sobre las retenciones. Pino adoptó una postura prudente frente al gobierno de Javier Milei y sostuvo que la eliminación de los derechos de exportación será gradual porque primero hay que consolidar el superávit fiscal. En las bases rurales, sin embargo, el reclamo predominante es que se eliminen cuanto antes.
En ese contexto apareció el movimiento que terminó de sacudir el tablero. Durante la exposición de Expoagro, el vicepresidente Marco Pereda confirmó que quiere competir por la presidencia de la entidad.
Pereda ya había explorado disputar el liderazgo en el pasado, aunque finalmente terminó integrándose a la conducción de Pino como vicepresidente. Su decisión de lanzarse ahora refleja diferencias internas, aunque comparte con Pino una relación dialoguista con el gobierno. La diferencia es de tono: Pereda plantea con más claridad la exigencia de eliminar las retenciones.
La Sociedad Rural reúne a unos 3.000 socios y representa sólo una parte del universo agropecuario argentino, un sector extremadamente heterogéneo. Sin embargo, su peso político excede esa base: la entidad integra el llamado Grupo de los Seis (G6) junto a la Unión Industrial Argentina, la Asociación de Bancos Argentinos, la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, la Cámara Argentina de Comercio y Servicios y la Cámara Argentina de la Construcción.
La pelea recién empieza. Pero en la Rural saben que cuando una discusión interna empieza a desbordar los chats de WhatsApp, el conflicto ya salió de los pasillos y empezó a jugarse en público. Y ahora, además, tiene candidato.




