Un análisis económico explica por qué sube el precio de la carne bovina y advierte que el fenómeno se puede agravar.
En 2025 y en lo que va de 2026, la carne vacuna presentó aumentos que superaron la línea de inflación. Mientras que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) tuvo una variación anual del 35%; la carne subió más del 65%. Sin embargo, no fue el único tipo que presentó incrementos: la carne bovina también presentó cambios significativos. ¿A qué se debe?
Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), la suba del precio de la carne bovina fue motivada por una restricción de oferta originada en la caída del stock ganadero durante 2024–2025, con menor disponibilidad de terneros, novillos y vaquillonas para faena.
Por otro lado, la sequía de 2023 hizo que se deterioraran las condiciones productivas y forzó ventas anticipadas de hacienda. Así, se redujo el stock disponible para los siguientes ciclos.
Otro de los motivos que señala el informe es la falta de políticas públicas que se orienten a la recomposición del stock y mitigar los efectos de los shocks climáticos. Esto “profundizó las dificultades para una recuperación sostenida del rodeo”, remarcaron.
CEPA indicó también que las inundaciones registradas en 2024 y 2025 reforzaron el proceso contractivo, provocando nuevas ventas anticipadas, reducción de existencias y deterioro de los índices de preñez.
Otro factor que generó la suba fue el mal estado de los caminos rurales. Se debe a que agregó restricciones logísticas, además de elevar costos y dificultar el traslado de hacienda.
Por otro lado, tampoco hay que dejar pasar por alto la alta demanda internacional de carne, que se mantuvo elevada y absorbió una parte relevante de la producción local. Esto resalta sobre todo en animales pesados.
Por último, los altos precios internacionales funcionaron como referencia para el mercado interno y se trasladaron al precio del ganado gordo. Así, por arrastre, también impactaron a los cortes que se destinan para consumo doméstico.




