El Presidente mantiene una relación distante con la cúpula de la Iglesia Católica desde hace dos años. El trasfondo sería la cuestión social
La relación entre Javier Milei y la Iglesia Católica se mantuvo bastante fría en estos dos años de mandato. El Presidente evita cualquier encuentro institucional con la cúpula eclesiástica, incluso en fechas clave como la Navidad. En contraste, no faltaron encuentros con las máximas autoridades de otras religiones.
En ámbitos políticos y religiosos señalan la cuestión social con la causa central. La mirada de la Iglesia sobre pobreza, exclusión y rol del Estado choca con el enfoque del gobierno libertario.
El gesto genera sorpresa y malestar dentro de la Iglesia, que evita la confrontación pública pero reconoce incomodidad por la falta de diálogo. No se trata solo de una cuestión protocolar, ya que la Iglesia es un actor clave en los territorios más golpeados por la crisis.
El tema también se sigue de cerca en Roma. Según fuentes cercanas al Vaticano, este cortocircuito sería uno de los motivos por los que el Papa León aún no confirma una visita a la Argentina. Sin señales claras desde el Gobierno, el viaje permanece en suspenso.







