El presidente paraguayo le pidió a la Argentina patear la firma del tratado para 2026. Su objetivo es quitarle el festejo a Lula y ser él quien encabece el acto histórico
El cierre del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea quedó atrapado en una guerra de egos. El presidente de Paraguay, Santiago Peña, activó una jugada para bloquear los planes de Lula da Silva, quien ya tenía todo listo para estampar la firma el próximo 20 de diciembre en Brasilia y coronar su mandato regional con un éxito diplomático.
Sin embargo, Peña hizo un pedido formal a la Argentina para dilatar los tiempos con fines políticos. En enero, Paraguay asume la presidencia pro témpore del bloque. El mandatario guaraní quiere postergar el brindis para ser él quien se lleve la “cucarda” histórica de haber cerrado el trato, dejando a Lula sin la foto que tanto buscaba.
Para que la maniobra funcione, Peña necesita como socio a la Argentina. En Casa Rosada estarían dispuesta a apoyar la moción de postergación, movida por la afinidad ideológica que une a Milei con el paraguayo y, por decantación, por la distancia política que mantiene con el líder brasileño.
Consciente de que está pidiendo un favor importante para alimentar su ego político, el paraguayo puso sobre la mesa una ofrenda para seducir a la diplomacia argentina: salió ayer a apoyar públicamente en redes sociales la candidatura de Rafael Grossi para la Secretaría General de las Naciones Unidas.
De esta forma, mientras conspira para arruinarle el cierre de año a Lula y robarle el protagonismo del acuerdo con Europa, Peña le garantiza al gobierno libertario un voto de peso para sus ambiciones en la ONU.








