La polémica por los dichos de Caputo sobre la ropa argentina sumó un nuevo capítulo con Patricia Bullrich. En un intercambio distendido, la senadora volvió a encender la discusión. La anécdota terminó reabriendo la grieta entre precios, consumo e industria nacional.
Lo que empezó como un comentario al pasar terminó convertido en discusión política. La ropa —sí, la ropa— volvió a colarse en la agenda pública después de que funcionarios del Gobierno opinaran sobre dónde conviene comprarla y cuánto cuesta vestirse en la Argentina.
La escena sumó un nuevo capítulo cuando Patricia Bullrich, en un intercambio distendido con el periodista Luis Majul, contó que el saco que llevaba puesto lo había comprado en Estados Unidos porque era “lindo y barato”. El comentario, en tono de broma, no pasó desapercibido y rápidamente se conectó con la polémica abierta días antes por el ministro de Economía, Luis Caputo.
Caputo había generado reacciones cruzadas al afirmar que compra su ropa en el exterior porque en la Argentina es cara. La frase encendió críticas desde sectores industriales y sindicales, que la interpretaron como una señal de desinterés hacia la producción local, mientras desde el oficialismo intentaron bajarle el tono y presentarla como una descripción del nivel de precios.
El episodio expuso algo más profundo que una discusión sobre marcas o precios. En medio de un modelo económico que promueve la apertura importadora y la baja de costos internos, la ropa terminó funcionando como símbolo de un debate más amplio: el del consumo, la industria nacional y el poder adquisitivo.
Entre declaraciones, memes y pases televisivos, el tema escaló más de lo esperado. Porque en la Argentina, incluso un saco puede convertirse en discusión económica







