Al igual que ocurrió a nivel nacional tras la salida de Marco Lavagna del INDEC, el instituto de estadísticas porteño enfrenta internas políticas y un conflicto gremial en un momento sensible para la medición del IPC
En medio del caos que se generó a partir de la salida de Marco Lavagna del Indec, en la Ciudad de Buenos Aires, el instituto de estadísticas (IDECBA), que sirve de antesala para la medición de la inflación nacional, también presenta ruido político interno, como así también un conflicto gremial que, en su conjunto, hace que no funcione como lo hacía habitualmente.
El primer dato llamativo es que el cronograma del mes recién se dio el viernes 6 de febrero. A su vez, cabe destacar que aún no fue presentado el anual, que se publica históricamente a principios de cada año.
Desde 2024, el IDECBA dejó de depender de Hacienda y pasó a funcionar como instituto a cargo de la Jefatura de Gabinete, que estaba bajo la órbita de Néstor Grindetti. Fue así que José María Donati, quien llegó al cargo empujado por el ex Jefe de Gabinete, se encuentra en una posición delicada desde su salida.
Bajo este contexto, trabajadores del sector sostienen que el Gobierno porteño buscaría dar camino a que un dirigente propio se encuentre al frente del organismo.
Sumado a esto, la demora de la publicación de ambos calendarios, el mensual y el anual, tiene que ver con el conflicto gremial que atraviesa ATE-Estadística. Este denuncia que la Jefatura de Gabinete porteña no renovó los contratos anuales de todo el personal contratado, es decir, cerca del 30% de la planta.
Además, esto repercute en la activación de un plan de contingencia que incluye capacitar a trabajadores de planta permanente, choferes y ordenanzas con el fin de sostener el relevamiento de precios y costos durante un período de paro, de acuerdo a lo que denunció ATE.







