Si bien apoyan la renovación de la normativa, los rechazos de CAME a ciertos artículos despertaron los cuestionamientos de parte de Unepp.
En la antesala de febrero, cuando los senadores nacionales debatirán la reforma laboral, distintos organismos vinculados a las PyMEs están en plena tensión por ciertos puntos del proyecto, debido a que tienen distintas miradas acerca del alcance de las medidas y de cómo esto puede repercutir en el sector.
Los bandos en conflicto son la Unión Nacional de Emprendedores PyMEs y productores (Unepp) y la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Si bien ambos apoyan los cambios propuestos, en los últimos días hubo cuestionamientos de parte de Unepp a CAME por rechazar ciertos artículos de la reforma laboral.
Dentro de los 180 artículos que hay, dirigentes de CAME rechazaron el 126, 128, 130, 131 y 132. Sostienen que podrían derivar en un “escenario de incertidumbre para las pequeñas y medianas empresas”.
Respecto de la limitación de la ultraactividad de los convenios colectivos (art. 126), el presidente de CAME, Ricardo Diab, dijo que “los convenios, aunque necesiten ser retocados, mejorados o actualizados, no pueden caer de un día para otro, porque eso generaría una incertidumbre muy compleja”.
En ese sentido, el abogado Hernán Seivane, de Unepp, le dijo a iProfesional que “hay temor por la modernización laboral” y aclaró: “Defender la ultraactividad indefinida de los convenios es condenar a las PyMEs a regirse por normas de hace 40 o 50 años, imposibles de aplicar en la economía digital y moderna del 2026. Necesitamos convenios que se caigan si no se modernizan, para forzar una discusión laboral adaptada al presente”.
El artículo 128, a su vez, que habla sobre la eliminación de la obligatoriedad de los aportes patronales a las cámaras empresariales, es considerado por CAME como una medida que “dejaría a las entidades en una situación de desigualdad absoluta al sector sindical”. Sostienen, además, que va en contra de la posibilidad de capacitación de los emprendedores.
“Es una defensa de la caja sobre la libertad. La CAME se opone a la eliminación de los aportes obligatorios a las cámaras empresarias. Es inaceptable que una entidad que dice defender a las empresas exija mantener impuestos privados obligatorios para sostener sus propias estructuras burocráticas, sin aportar valor real al empresario que lucha día a día“, dijeron desde Unepp.
Por otro lado, con los artículos 131 y 132 como foco de atención, la posibilidad de firmar convenios por empresa y no por actividad, generaron una crítica a la oposición de las autoridades de la CAME. Los abogados de la entidad creen que podría haber más perjuicios que beneficios, debido a que podría abrir la puerta a posibles conflictos judiciales.
“Rechazar la prevalencia del convenio por empresa sobre el de actividad es desconocer que cada PyME es un mundo. Una pequeña empresa de software o de servicios no puede regirse por las mismas varas rígidas que grandes corporaciones, negociadas por cámaras cúpula que desconocen la realidad del interior o de las empresas de nicho”, remarcó Seivane.







